El amor y la pasión que sentimos por la naturaleza es algo que jamás podremos dejar de sentir. Es que somos parte de ella y por eso es que necesitamos no olvidarla aunque vivamos rodeados de cemento y ruido. La naturaleza nos necesita y nosotros de ella, así que siempre es mejor tener en cuenta de dónde venimos y a dónde pertenecemos realmente. No podemos dejar que otro se encargue de cuidarla y vivirla cuando necesitamos entender que tenemos tanta obligación de hacer nuestros deberes como una abeja o una hormiga.




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