Todas las mañanas cuando nos levantamos de una larga noche repleta de sueños, nos dirigimos hacia el cuarto de baño para comenzar el día. tomamos el cepillo de dientes, nos lavamos la cara y cumplimos con aquel ritual diario que nunca puede faltar. Claro que con el transcurso de los años ese ritual va cambiando por diferentes motivos. En mi caso, al bañarme ya no utilizo shampoo desde hace varios años debido a que soy calvo y no lo necesito. Ahora me afeito, cosa que no hacía hace algunos años y así he cambiado muchas cosas de mi ritual.





Comentarios: