Desde mi niñez que me comenzaron a gustar los baúles. Mis abuelos tenían varios en su hogar y yo solía meterme dentro del más grande de ellos. Recuerdo el aroma a madera antigua, seca y estacionada que había dentro de aquel baúl. Debo reconocer que mi pasión por los baúles sin dudas proviene de aquellas experiencias.




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