La lámpara de lava constituye un elemento de decoración atractivo y moderno. A pesar de que es básicamente una lámpara, suele ser utilizada más por su intersante aspecto que por su funcionalidad como fuente de luz.
La historia de la lámpara de lava comienza alrededor de 1960. Un inglés llamado Edward Craven Walker inventó la primer lámpara de lava, a la que denominó “Astrolight” o “Astro Lámpara”. Una noche en el bar Queen’s Head de New Forest, al sudoeste de Londres, los ojos de Walker brillaron de un modo nuevo, fascinante. Aquello que veía en la barra era una especie de coctelera de vidrio, dentro de la cual lentamente ascendían unos glóbulos de aceite a través de una columna de agua.
Walker entonces decidió llevar ese efecto hipnótico a sus propias lámparas, las cuales realmente le hicieron ganar mucho dinero. Las lámparas de lava fueron furor durante los años 60 y 70. A principio de los 80 comenzó a decaer la moda, de la misma forma que caían las ventas y los millones de Walker. Pero en 1989 un joven empresario lo llamó para relanzar su viejo invento que, a pesar de la indiferencia de la moda, jamás había dejado de fabricarse.




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