Creo que una de ls cosas que más me gustan de los diseñadores es la capacidad que tienen de jugar, divertirse y hacer de ello una vida repleta de responsabilidad. Crecer y madurar no quiere decir dejar de jugar, dejar de pensar como niños, dejar la inocencia de lado. Muchos de los mejores diseñadores jamás dejan de pensar como niños, por supuesto al momento de diseñar. Es por eso que cuando vemos este tipo de diseños nos sentimos acariciados en el alma. Es que ellos nos recuerdan a nuestros propios juegos de la niñez.






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