Algunos creen que nadie se fija en los detalles, entonces realizan obras y creaciones que se terminan viendo algo brutas, sin terminar o desprolijas. Otros son demasiado detallistas y pueden estar horas y horas en el mismo lugar trabajando e intentando pulir aquel detalle hasta que no quede nada en el tintero. Como todo límite, ninguno es ideal. Es mejor un equilibrio en la vida. De vez en cuando darse un buen lujo no está mal como también hay que saber cuando no es tiempo aún para hacer un gasto.




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