Cómo hacer un huerto ecológico en casa

La reciente crisis de los pepinos contaminados, puso en jaque la seguridad alimentaria de nuestro actual sistema de producción de alimentos, en el que la industrialización y el transporte de larga distancia provocan que los alimentos sean cada vez menos ricos en vitaminas y tengan menos valor nutricional. Somos lo que comemos, de ahí que […]
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La reciente crisis de los pepinos contaminados, puso en jaque la seguridad alimentaria de nuestro actual sistema de producción de alimentos, en el que la industrialización y el transporte de larga distancia provocan que los alimentos sean cada vez menos ricos en vitaminas y tengan menos valor nutricional. Somos lo que comemos, de ahí que un número cada vez mayor de españoles, nos decantemos por consumir alimentos ecológicos. Si en casa tienes un jardín sencillo o terraza, puedes disfrutar de una alimentación más sana poniendo en marcha tu propio huerto ecológico. Es mucho más sencillo de lo que crees; en EspacioHogar te contamos cómo hacerlo.

Si en casa tienes un jardín o terraza, puedes disfrutar de una alimentación más sana poniendo en marcha tu propio huerto ecológico

Características de los productos ecológicos

¿Porqué consumir productos ecológicos? Hay varias razones para hacerlo, todas ellas de mucho peso:

  • Contienen menos pesticidas y fertilizantes que los convencionales; estos productos químicos están relacionados con la aparición de alergias y otras enfermedades. Además, su uso y producción tienen un elevado impacto sobre el medio ambiente, por la contaminación y el consumo de agua y energía.
  • Contienen más vitaminas y antioxidantes, ya que los agricultores respetan el tiempo de maduración de los frutos y no utilizan hormonas, ni los conservan en cámaras. El tiempo desde su recogida hasta su consumo es menor, por lo que no pierden sus propiedades, que nos protegen del envejecimiento y de enfermedades como el cáncer.
  • Su consumo es cercano al lugar de producción, por lo que favorece a los agricultores locales y no se gasta tanta energía en su transporte, por lo que su consumo contribuye a frenar el cambio climático. Además no conlleva la explotación de pequeños agricultores de otros países, como China o Perú.
  • Preserva variedades de frutas y verduras locales, que de otro modo desaparecerían.
  • Favorece a pequeños agricultores, y no a grandes productores ni a multinacionales.

Cómo poner en marcha un huerto urbano

Si disponemos de terrazas, balcones, patios, o incluso una ventana bien iluminada, podemos consumir nuestras propias verduras, con un poco de trabajo y paciencia. Para ello necesitaremos lo siguiente:

  • Tierra adecuada: con un pH neutro (entre 6 y 8, pero lo ideal es 7) y una consistencia idónea, ni demasiado arcillosa ni demasiado arenosa. Se recomienda comprar tierra de vivero, ya que suele venir esterilizada. Si no, es posible que aparezcan mosquitos. La tierra debe estar bien aireada y mullida, por lo que habrá que removerla y eliminar los posibles terrones.

  • Macetas: no es necesario invertir demasiado en ellas, ya que podemos reutilizar materiales como garrafas, cajas de frutas, envases… Tampoco es necesario que sean de gran tamaño, aunque su forma depende de lo que queramos plantar. Por ejemplo, si plantamos cebollas o zanahorias, pueden ser macetas estrechas pero profundas (podemos utilizar una botella de agua vacía, por ejemplo), mientras que si queremos plantar melones, deben ser bajas, pero anchas. Es importante que nos aseguremos que tanto las macetas como semilleros constan de un buen drenaje, es decir, en su base tienen agujeros lo suficientemente grandes como para permitir la salida del agua en caso de que la planta acumule excesiva humedad.
  • Semillas: podemos adquirirlas en cualquier vivero, pero nos dará mejor resultado adquirir semillas locales. Hay lugares en los que se intercambian, como este Banco de Intercambio de Semillas. También podemos adquirir semillas ecológicas por internet, ya que hay un gran número de páginas que las ofertan a precios económicos, como en la página de Semillas Madre Tierra. También podemos obtener nuestras propias semillas, pero debemos asegurarnos de que las plantas de las que las cogemos no sean híbridas, ya que en este caso no producirán frutos.

Cómo sembrar las semillas

Algunas semillas se sembrarán en semilleros (podemos hacerlo en envases vacíos de yogur), y se trasplantarán a su lugar definitivo cuando hayan alcanzado un tamaño adecuado. Si sembramos muchas, podremos seleccionar las mejores para trasplantar. Este es el caso de los tomates y lechugas.

Otras semillas, por el contrario, pueden sembrarse directamente en su maceta, y no necesitan trasplantarse, como las espinacas o las zanahorias.

En general, cuando adquirimos semillas, éstas irán acompañadas de toda la información necesaria: cómo y cuándo sembrarlas. El momento de la siembra, depende del clima y de la variedad elegida.

La profundidad a la que plantaremos las semillas depende, pero en general, haremos en la tierra un agujerito de 1 cm de profundidad aproximadamente, pondremos la semilla, la cubriremos y regaremos. Debemos tener cuidado al regarlas, ya que la fuerza del agua puede desenterrarlas y hacer que se sequen. Cuando las plantas comiencen a brotar, pondremos atención a no echarles el agua encima, ya que podemos dañar los tallitos. Aunque la cantidad de riego depende de cada planta, no debemos regar demasiado, ya que dará lugar a la aparición de hongos. Debemos estar atentos a que la superficie de la tierra se seque antes de añadir agua de nuevo.

Para trasplantarlas a una maceta más grande, podemos utilizar un tenedor para extraer las raíces sin dañarlas. Si vemos que la raíz de la planta ya sale por el agujero de drenaje del semillero, podemos cortar el semillero con una tijera, así nos aseguramos que la planta no sufrirá tanto por el cambio. A continuación, debemos regar la plantita.

Cómo elegir lo que vamos a cultivar

Debemos planificar lo que vamos a cultivar, según el espacio del que podamos disponer para ello, la temperatura, horas de sol que recibirán las plantas… Algunas plantas tienen pocos requerimientos, y podemos sacarles partido de forma muy sencilla:

  • Espinacas: son bastante resistentes
  • Tomates cherry: requieren mucha luz y sol, y un riego abundante. Es necesario colocar tutores para sujetar las ramas.
  • Melón: amante del sol, riego medio. Necesario quitar la yema apical (la del extremo superior).
  • Zanahoria: tolera la sombra, riego abundante.
  • Guisantes: riego abundante, requiere tutores.
  • Judías: requiere sol, riego regular
  • Lechuga: riego abundante, requiere sol pero no excesivo ya que se seca.

Cómo hacer las rotaciones de cultivos

Para preservar la calidad de la tierra y no agotarla, y para prevenir la aparición de plagas, utilizaremos la técnica de rotación de cultivos en nuestro huerto ecológico. Ésta consiste en que cada año sembraremos diferentes hortalizas en nuestro huerto, ya que algunas como los tomates o los calabacines agotan mucho la tierra, mientras que otras, como las judías verdes, lentejas o guisantes, le aportan gran cantidad de nitratos. El orden a seguir será el siguiente:

  • Primero: Leguminosas y/o abonos verdes como lentejas, judías verdes…
  • Segundo: Hortalizas de fruto como tomates, berenjenas
  • Tercero: Hortalizas de hoja como lechugas, espinacas
  • Cuarto: Hortalizas de raíz como zanahorias o cebollas

Si tenemos varias macetas, podemos plantar un tipo de hortaliza diferente en cada una, e ir rotando cada año.

Asociaciones beneficiosas de hortalizas

Al elegir lo que vamos a cultivar, hemos de tener en cuenta que algunas especies pueden favorecer el crecimiento de otras, mientras que ciertas asociaciones de cultivos, pueden ser perjudiciales para alguna de las especies. También pueden asociarse especies que tienen un crecimiento rápido, como lechugas o espinacas, con otras que tienen un crecimiento más lento, como los tomates. De esta forma, cuando los frutos de los tomates empiecen a formarse, ya habremos recogido las lechugas, por lo que no competirán por los nutrientes. Algunas asociaciones beneficiosas serían:

  • Tomate con ajo o cebolla
  • Leguminosa con cucurbitácea (calabacín o pepino)
  • Espinacas y guisantes

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Algunas asociaciones que deben evitarse serían:

  • Especies de la misma familia como tomate y pimiento, o guisantes y judías.
  • Cucurbitáceas con solanáceas

Abonos naturales para nuestro huerto urbano

Además de la rotación de cultivos, podemos aportar nutrientes al suelo con abonos naturales, como por ejemplo el humus de lombriz, que puede adquirirse en cualquier vivero, o incluso prepararse mediante el vermicompostaje. Para esto compraremos lombrices y un vermicompostador (también podemos hacerlo de forma artesanal). Dejaremos algo de sustrato y restos orgánicos (como restos de frutas) junto con las lombrices en la capa inferior. Las lombrices se alimentarán de los restos e irán depositando el abono en dicha capa. Cuando terminen el alimento se desplazarán a la bandeja superior, donde previamente habremos puesto restos orgánicos.
Otro abono natural es el guano, que consiste en las heces de ciertas especies de aves y murciélagos.
También hay otras sustancias que aplicadas esporádicamente enriquecen la tierra aportándole nutrientes, como las cenizas o los posos de café.

Huerto urbano para niños

Poner en marcha este proyecto en los colegios de infantil y primaria, es muy recomendable, para los niños de estas edades, por los beneficios que conlleva. Para empezar, es una actividad manipulativa, ideal para el aprendizaje a estas edades. Además fomenta la colaboración, la participación y la integración de todos los niños, y ciertas barreras como el idioma o un ritmo de aprendizaje distinto, se minimizan en esta actividad.

Además poner en marcha un huerto urbano permite educar a los niños en una alimentación saludable, ya que aunque no les guste una verdura, la tomarán con gusto si son ellos los que la han cultivado. También podemos explicarles la importancia de cuidar la tierra y la reutilización y reciclado de materiales, al utilizar envases como semilleros.

Fomentaremos el aprendizaje de la lectoescritura, al escribir etiquetas para identificar las plantas cultivadas, y el sentido de la responsabilidad, ya que deben regar el huerto y cuidar las plantas.

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Puedes completar la información de este artículo con los siguientes enlaces de interés:

  • Asociaciones beneficiosas de cultivos
  • Manual de huerto urbano, de Grama
  • Consejos sobre huertos urbanos en Horturbá

Si tienes preguntas o sugerencias relacionadas con este artículo, en EspacioHogar estaremos encantados de atenderlas.

En los siguientes vídeos puedes ver más consejos e ideas para poner en marcha tu huerto en casa:

 

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