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Mejores filtros de agua para el hogar

No debemos olvidar la importancia que tiene el agua para nuestra salud. El 75% de nuestro cuerpo es agua y necesitamos consumirla diariamente para sobrevivir pero debemos hacer lo posible para que esa agua que bebemos sea un agua saludable y de calidad, algo que, desgraciadamente a día de hoy, ni el agua del grifo ni el agua que se comercializa en botellas de plástico nos puede garantizar. Es por esto que debemos reflexionar sobre la importancia de disponer de filtros de agua en nuestro hogar.

¿Por qué usar filtros de agua?

Podemos dar respuesta a esta pregunta alegando dos motivos fundamentales muy relacionados entre sí para optar por el uso de filtros de agua en nuestro hogar:

  1. Para cuidar de nuestra salud: usando filtros de agua adecuados evitamos todo lo posible la presencia de sustancias tóxicas presentes tanto en el agua del grifo como en el agua embotellada y evitamos así el daño que estas sustancias causan en nuestro organismo.
  2. Para cuidar de la salud medioambiental: usando filtros de agua evitamos el consumo de agua contenida en botellas de plástico, material nada sostenible que causa un grave impacto ambiental y cuyos residuos constituyen una amenaza aún mas grave que el cambio climático, según afirman ya muchos expertos ambientales.

¿Por qué no deberías beber agua del grifo?

El agua que obtenemos del grifo de nuestra casa es agua potable y cumple con la normativa vigente, pero eso en ningún caso quiere decir que sea completamente saludable ya que estas normas permiten la presencia de contaminantes siempre que estos no superen unos niveles específicos de concentración. Actualmente existen dudas de que esos niveles no supongan realmente un riesgo para nuestra salud, prueba de ello, es que cada país tiene sus propios umbrales y algunos parámetros siempre permitidos en España se han ido reduciendo en los últimos años a raíz de la realización de nuevos estudios. Dicho esto, ¿qué nos garantiza que lo que se determina como cantidad tóxica “segura” hoy, en unos años no resulte ser realmente perjudicial?

El agua que llega a nuestras casas, dependiendo de la zona en la que vivamos, puede contener en disolución y en suspensión infinidad de sustancias que pueden llegar a ser altamente tóxicas en nuestro organismo. Se trata tanto de contaminantes microbiológicos (parásitos, bacterias, virus…) para cuya eliminación se usa un tratamiento con cloro en las depuradoras, como de contaminantes de origen químico que en cambio, al no eliminarse completamente en los procesos de depuración, sí suelen estar presentes en el agua que consumimos y por lo tanto, deberemos eliminar con el uso de filtros de agua en nuestro hogar. Estas sustancias nocivas presentes en el agua del grifo son:

Cloro

Es un oxidante absolutamente necesario en el tratamiento del agua en las depuradoras de las ciudades porque es el que garantiza la eliminacion de los gérmenes durante su transporte hacia nuestro grifo y la hace potable, pero eso no quiere decir que sea saludable que bebamos cloro ya que entre otros, puede estar detrás de algunos trastornos gastrointestinales que afectan a nuestra flora intestinal, como la candidiasis, por ejemplo. También el cloro es el causante de que el agua del grifo tenga ese sabor tan fuerte que nos haga en algunos casos comprar agua embotellada pensando que al no llevar cloro será más saludable, pero nada más lejos de la realidad. No debemos asociar sabor con salubridad. El agua embotellada sabe mejor porque no utiliza el cloro para eliminar microorganismos pero sí utiliza ozono que no se aprecia porque no tiene sabor, pero es tanto o más oxidante que el cloro y esa capacidad que tienen ambos para acabar con los microbios a nosotros también nos “oxida” por dentro.

Los trihalometanos 

Estas sustancias químicas se originan como consecuencia de los procesos de cloración del agua en las depuradoras y diversas investigaciones científicas las señalan ya como causantes de diversos problemas de salud como el cáncer de vejiga, la fetotoxicidad (abortos, partos prematuros, malformaciones en nacimientos…) trastornos menstruales, cáncer de estómago…

Metales pesados

El cadmio, el plomo, el zinc, el mercurio, el aluminio, el arsénico… son sustancias que pueden estar presentes en ciertos niveles en el agua de grifo que consumimos y que son muy peligrosas. Algunas de estas sustancias pueden proceder de los materiales de los conductos de transporte por los que el agua pasa hasta llegar a nuestro grifo, de hecho, si vivimos en casas antiguas con conducciones hechas con plomo o cobre estos materiales pueden migrar al agua que bebemos y son muy peligrosos. También el agua procedente de zonas industriales donde, durante la fabricación de ciertos productos, se liberan estos metales pesados puede estar contaminada con restos de estas sustancias, sustancias cuyo consumo puede causar cáncer, problemas gastrointestinales, patologías renales, etc.

Fármacos 

En 2010 un estudio realizado por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, detectó la presencia de hasta 55 tipos diferentes de medicamentos disueltos en el agua potable de Madrid principalmente antiinflamatorios, anticonceptivos, antidepresivos y hasta restos de fármacos usados como quimioterapia… esto es solo un ejemplo más que ilustra la presencia permitida de sustancias que no son eliminadas en los procesos de depuración y que están presentes en el agua “potable” que diariamente consumimos.

Pesticidas, herbicidas y fertilizantes

En zonas con mayor actividad agraria se ha detectado en el agua potable la presencia de gran cantidad de pesticidas y fertilizantes que al usarse para los cultivos contaminan inevitablemente los terrenos y permanecen allí durante años contaminando esa agua que llegará a nuestro grifo. De nuevo, el tratamiento al que se somete a estas aguas en la depuradora no elimina por completo la presencia de todas estas sustancias y estas pueden estar relacionadas con enfermedades en recién nacidos como la metahemoglominemia.

Cal

El agua que llamamos dura por su gran contenido en cal puede afectar a nuestro cabello y a nuestra piel, contribuyendo a la aparición de eccemas, dermatitis, piel reseca, picor…por lo que es más saludable usar filtros de agua que nos ayuden a descalcificar y a evitar también los daños materiales que este exceso de cal puede causar en nuestras instalaciones.

¿Por qué no deberías beber agua embotellada?

Impacto medioambiental del agua embotellada

Resulta absurdo que en esta sociedad se tengan que derrochar unos ochenta litros de agua para la fabricación de una botella de plástico que va a contener paradójicamente solo un litro de agua para comercializar; y lo que no atiende tampoco a ninguna lógica, es el impacto medioambiental que supone el que cada año se utilicen en todo el planeta unos 2,7 millones de toneladas de plástico para embotellar agua, de las cuales solo una mínima parte podrá ser reciclado. El resto de ese plástico pasará a acumularse en nuestros mares, en nuestras costas y en nuestros montes, para de ahí ser ingerido por especies animales y volver por tanto a nuestra cadena alimentaria, con graves consecuencias para nuestra salud.

Este negocio del agua envasada está en manos de unas pocas empresas multinacionales que utilizan este bien natural de tan bajo coste como materia prima para enriquecerse, a costa de la sobreexplotación de los acuíferos y perjudicando a menudo los ecosistemas acuáticos cercanos y el riego de los agricultores. Además, sus procesos de comercialización suelen dejar una grave huella ambiental a través de las emisiones de CO2 que se producen durante su transporte. Aún así, su negocio tiene éxito, porque este reside en una publicidad engañosa que intenta convencer a la sociedad de que solo el agua embotellada es saludable, cuando en muchos casos, contiene incluso más sustancias tóxicas que el agua que podemos obtener del grifo. Por si todo esto fuera poco, se trata de un agua entre 100 y 3.000 veces más cara…reflexionemos.

Microparticulas de plásticos, Antimonio y Bisfenol A en el agua embotellada

Por otro lado y según estudios recientes realizados por la Universidad de Frankfurt, el agua envasada en botellas de plástico PET contiene antimonio, un metal tóxico que hace que esta agua envasada tenga el doble de hormonas que el agua del grifo. Estas sustancias al migrar al agua, actúan como disruptores endocrinos interfiriendo en el funcionamiento de nuestras hormonas y causando daños a medio y largo plazo que algunos expertos ya han relacionado con trastornos en las funciones reproductoras e inmunitarias. Asimismo, este tipo de plástico que se encuentra en las botellas de agua, así como los policarbonatos que componen los bidones de plástico duro de las fuentes de agua de las oficinas, contienen también Bisfenol A, otra sustancia muy peligrosa relacionada con el cáncer de próstata y mama y con otras alteraciones en el sistema nervioso y hormonal.

Otros estudios recientes de la Universidad de Nueva York alertan también de la presencia de microparticulas de plástico procedentes de la propia botella, del tapón y del proceso industrial de embotellado que pueden incrustarse en el intestino, atravesar las mucosas digestivas e introducirse en el sistema linfático con graves consecuencias. Por todo esto, parece que el usual reclamo publicitario al que se recurre para vender agua embotellada en plástico definiéndola como “minero-medicinal” queda muy lejos de ser real.

Por ello, solo cuando no nos quede, en realidad, otro remedio, deberíamos recurrir a comprar agua embotellada en botellas de plástico. Tened en cuenta en cambio que el agua envasada en botella de vidrio evitaría la presencia de estos tóxicos en el agua, por lo que podría también ser una opción segura, aunque debido a su alto precio, no suele ser la opción más conveniente. Contar entonces con un filtro de agua en nuestro hogar que nos permita eliminar todos estos tóxicos presentes tanto en el agua del grifo como en el agua embotellada, parece la mejor opción tanto para el planeta como para nuestro bolsillo, espalda y comodidad.

Mejores filtros de agua para el hogar

Llegados a este punto, debemos mencionar que no existe un filtro de agua perfecto para todas las viviendas, ya que el mejor filtro de agua dependerá del tipo de agua que tengamos en nuestra casa. Para saber esto, necesitaremos conocer la calidad del agua que sale de nuestro grifo y las sustancias tóxicas que pueda contener. Para ello, podemos solicitar a la compañía suministradora el último análisis químico completo del agua que nos ofrece y una vez conozcamos su composición podremos seleccionar el filtro de agua que mejor se adapte a nuestras necesidades. Puede que nos miren con cara extraña, pero están absolutamente obligados por ley a proporcionarnos la composición del agua que nos están vendiendo ya que forma parte de nuestro derecho como consumidores.

De esta forma podremos comprobar si en nuestra agua hay o no restos de metales pesados, fertilizantes y del resto de sustancias mencionadas anteriormente en este artículo. Dependiendo de lo que necesitemos eliminar, así deberá ser el filtro de agua que necesitemos. Si la calidad de nuestra agua es buena podremos optar por filtros de agua más sencillos.

 Jarras con filtro

Estas jarras contienen un filtro de carbón activado y silicio que retiene el cloro disuelto en el agua, disminuye la cal y otras partículas volátiles presentes. Este filtro presente en la jarra es muy pequeño, lo que provoca que lo tengamos que cambiar frecuentemente y que el coste de mantenimiento anual de este tipo de instrumento de filtrado sea muy caro, rondando los  140 euros al año. Además, este tipo de filtro no es eficaz para retener contaminantes de tipo microbiólogico ni tampoco partículas contaminantes más pequeñas que están disueltas en el agua.

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Filtros de carbono y sedimentos

Este tipo de utensilio de filtrado suele estar compuesto por tres tipos de filtros: dos filtros de partículas y sedimentos de diferente microfiltración para retirar, como su propio nombre indica, partículas en suspensión y otras sustancias como: pesticidas, herbicidas, hidrocarburos, restos de medicamentos… y un filtro de carbono activo que retira el cloro y sus derivados.

Debemos tener en cuenta que para que este filtro sea capaz de eliminar también microbios debe tener un tamaño inferior a 0,22 micras.

Este tipo de filtros son los recomendados para aguas de una mejor calidad como la de Madrid por ejemplo y se recomienda cambiarlos una vez al año. El coste del aparato suele rondar los 200-250 euros y el recambio de los filtros unos 50 euros al año.

Osmosis inversa

Este tipo de filtro de agua es el más complejo y es el recomendado solo para aquellos sitios donde hay presencia de metales pesados, pesticidas y herbicidas según los análisis químicos del agua. En ciudades como Barcelona, Castellón, Tarragona, zonas agrarias donde haya riesgo de contaminación por purines, etc. es la opción más eficaz.

Suelen tener cuatro o cinco etapas: un primer filtro de 5 micras, dos filtros de carbono activo, la membrana osmótica y otro filtro de carbón activo posterior. Este sistema es capaz de eliminar más de un 90% de la contaminación química y prácticamente el 100% de la microbiológica. El agua se va filtrando lentamente y acumulándose en un depósito del que irá saliendo a medida que abramos un grifo adicional instalado junto al grifo de la cocina. El aparato al igual que el tipo de filtro de agua anterior, se instala en la parte de abajo del fregadero.

Los inconvenientes que tiene este tipo de sistema es que por cada litro de agua depurada se desperdician unos tres litros de agua en el mantenimiento y limpieza de la membrana osmótica para evitar que esta se acabe taponando.

En cuanto al mantenimiento se recomienda cambiar la membrana una vez cada 3-4 años y el resto de filtros que la acompañan una vez al año.

Por otro lado, cabe mencionar que a esta agua sometida al proceso de osmosis, se le ha quitado prácticamente todo lo que le acompañaba (minerales saludables incluidos) y su PH ha bajado. Como lo ideal es beber un agua con un PH del 7,38 o más alcalina, se recomienda que esta agua osmotizada retome su estado original de equilibrio y pase, antes de ser bebida, por una bujía ionizadora, que, incluida como complemento en algunos aparatos de osmosis, será la encargada de volver a dar vida, energía y un PH equilibrado al agua osmotizada gracias a su composición a base de minerales, diatomeas y cerámicas especializadas. De lo contrario, ese agua podría corroer metales como grifos u ollas, incorporando ese metal al agua en su intento por buscar su equilibrio natural y PH natural.

La conclusión que podemos sacar, por tanto, es la de usar el sistema de osmosis siempre y cuando nuestro agua del grifo contenga gran cantidad de metales pesados y de aquellas sustancias nocivas que el filtro de agua más sencillo no pueda eliminar.

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