Secar la ropa dentro de casa puede convertirse en un problema cuando los metros disponibles son limitados, algo que nos pasa a casi todos actualmente. Un tendedero bien elegido permite aprovechar mucho mejor el espacio, guardar la estructura fácilmente cuando termina de utilizarse y tener agobiada una habitación con el tendedero plegado. Actualmente existen soluciones plegables, verticales, extensibles y diseñadas específicamente para hogares pequeños.

La clave está en escoger un modelo que ofrezca suficiente superficie para colocar la colada sin ocupar permanentemente una habitación. Un buen tendedero puede desplegarse solamente durante unas horas y después quedar guardado detrás de una puerta,dentro de un armario o apoyad contra una pared. No escatimes, un buen tendedero son muchísimos años de uso.
Tendederos plegables: la solución más versátil
Los modelos plegables son probablemente los más habituales porque combinan capacidad y facilidad de almacenamiento. Cuando están abiertos ofrecen varios metros de superficie para colocar prendas, mientras que cerrados ocupan muy poco espacio.
Son especialmente prácticos para viviendas en las que no existe una zona de lavandería independiente. Se pueden colocar temporalmente en el salón, una habitación, la terraza o incluso en un pasillo amplio y retirarlos cuando la ropa se haya secado.
Antes de escoger uno conviene comprobar sus dimensiones tanto abierto como cerrado. Un modelo muy grande puede resultar cómodo para tender, pero perder parte de su utilidad si después resulta difícil encontrar un lugar donde almacenarlo.
Modelos verticales para aprovechar la altura
Cuando existe poco espacio horizontal, una de las mejores estrategias consiste en mirar hacia arriba. Los tendederos verticales distribuyen las prendas en diferentes niveles, consiguiendo una capacidad considerable utilizando una superficie de suelo relativamente pequeña.
Este formato puede ser especialmente interesante en apartamentos pequeños, balcones estrechos o cuartos de lavado reducidos. Además, algunos incorporan ruedas que permiten desplazarlos fácilmente de una estancia a otra dependiendo de dónde haya más ventilación.
Para que el secado sea eficaz, es importante no colocar las prendas demasiado juntas. Dejar cierto espacio entre ellas facilita la circulación del aire y ayuda a reducir el tiempo necesario para que desaparezca la humedad.
Tendederos extensibles para adaptar el espacio a cada colada
No todas las coladas tienen el mismo tamaño. Algunos días únicamente necesitamos secar unas camisetas y ropa interior, mientras que en otros momentos tenemos sábanas, pantalones, toallas y prendas voluminosas.
Los sistemas extensibles permiten adaptar la superficie disponible a la cantidad de ropa. De esta forma, no es necesario desplegar siempre un tendedero de grandes dimensiones cuando solo queremos colocar unas pocas prendas.
Esta flexibilidad resulta especialmente práctica en hogares donde cada metro cuenta, ya que permite encontrar un equilibrio entre capacidad y espacio ocupado.
Aprovechar balcones y terrazas pequeñas
Contar con una terraza no significa necesariamente disponer de mucho espacio. En balcones urbanos pequeños puede ser importante elegir estructuras ligeras, estrechas o plegables que permitan seguir utilizando la zona mientras la ropa se seca.
Los modelos que aprovechan la altura o que pueden colocarse temporalmente en zonas concretas permiten mantener libre buena parte del suelo. Cuando termina la colada, basta con plegarlos para recuperar inmediatamente el espacio.
Detalles que facilitan el día a día
Además del tamaño, merece la pena prestar atención a características como la estabilidad, la resistencia de las varillas y la facilidad con la que se abre y se cierra la estructura. Si vamos a moverlo frecuentemente, también resulta conveniente que sea ligero.
Otro aspecto importante es disponer de zonas específicas para distintos tipos de prendas. Unas alas laterales, por ejemplo, pueden resultar útiles para camisas o pantalones largos, mientras que los niveles inferiores pueden reservarse para prendas pequeñas.
Una distribución adecuada permite aprovechar cada centímetro de superficie de secado sin amontonar la ropa.
Cómo guardar el tendedero sin perder espacio
Antes de comprarlo conviene decidir dónde se almacenará. El hueco entre un armario y la pared, la parte posterior de una puerta o un espacio estrecho dentro de un cuarto de limpieza pueden ser suficientes para guardar muchos modelos plegables.
También es recomendable mantener siempre despejado ese lugar. Así, recoger el tendedero después de cada uso se convierte en un gesto rápido y evitamos que termine permanentemente abierto ocupando parte de una habitación.
En definitiva, vivir en una vivienda pequeña no obliga a renunciar a una zona cómoda para secar la ropa. Escoger un modelo plegable, vertical o extensible permite tener suficiente capacidad para la colada y recuperar rápidamente el espacio una vez que las prendas están secas.



